Durante todo el año 2006 (iluso de mi) pensé que íbamos a ver, leer y oír mucho sobre Mozart, el nació hace 250 años y su legado creador esta hoy más vivo que nunca.
Mozart aparece como el ejemplo de la capacidad del ser humano para expresarse a través de la belleza y hacerlo en su totalidad. Como los grandes genios, nada deja sin tratar, desde su complejo universo interior a la sensibilidad del alma de los hombres... Y todo ello en una obra en la que todo aparece encandilado por el fulgor del genio, consciente de su propia necesidad de ser y de durar.
"El es la música misma" ...lo es sin duda como suma de sonidos, pero también como sucesión de emociones, las mismas que tenia cuando escribía en condiciones no siempre gratas. No hay que olvidar al Mozart niño prodigio recorriendo las ciudades de Europa, tocando ante la aristocracia, que se sorprendía de su talento pero que acabaría dejándole de lado. Pero tampoco al Mozart que supo emanciparse, viviendo de su musica, conviviendo con el éxito y con el fracaso con la naturalidad de quien los conoce bien como para fiarse de ellos.
Para quienes la música forma parte de su vida, y para los que creen no necesitar la música para vivir, este año que esta pasando debieron acercarse a ella, para perder el respeto ante lo casi desconocido. Y para eso Mozart es perfecto, pues ofrece todo lo que se puede desear y en todos los formatos posibles: óperas, sinfonías, música de cámara o conciertos para piano.
Su mundo es inmenso y lo que nos dejó tras morir a los 35 años está ahí, entero y verdadero para su disfrute. Ése debe ser el resultado: conseguir que, al fin, la música de Mozart nos acompañe. Hagan la prueba... pasen un rato con el. Vale la pena...