El ritual de un gallo antes de pisar una gallina es muy sencillo, estiran apresuradamente una de sus alas hacia abajo y luego se suben a hacer el trabajo. En cambio un palomo camina tras la paloma emitiendo su canto, el que acompaña con un vistoso baile. Puede pasar horas insistiendo, pero la paloma no le corresponde. A veces, el palomo le da algunos picotazos en su insistencia; se ha visto como hacen una pausa de descanso para luego continuar con el ritual. Al final la paloma se le planta y en tres segundos el palomo realiza lo que le costó tanto tiempo. ¿Qué diferencia hay entre la conducta del gallo y el método del palomo? El gallo parece un violador directo e indiscriminado; el palomo en cambio parece un gran acosador que rinde por cansancio a la paloma y esta se planta, sin otra salida, para terminar el suplicio. Cuanto hemos aprendido de los animales... puedo recordar ejemplos de conductas parecidas de muchas personas, los hay de tipo gallo, seguro y dominante en su entorno, aprovecha el hecho de ser el jefe del gallinero y tener el poder, encima, de hechar a la gallina del corral, y del tipo palomo, horizontal y sin mas poder que la paloma, pero con el arma de la constancia, firme y concentrado en sus fines, cada palabra, cada gesto, solo sirve como método de acercamiento, todos los días una batalla, todos los momentos un paso adelante. Distintas formas de acosar, esa palabra de moda, esa vieja forma de dominar, de ejercer el “obligatorio” dominio del sexo fuerte inscripto en nuestros genes por generaciones...
Pero saben que es lo peor de todo esto? Que hay mucha gallina que se encandila con el poder y el dinero... y que, además, encima disfrutan ser sometidas y usadas. Una pena.